Señor director del establecimiento, Don Flavio Sagredo
González, Autoridades presentes, Señor inspector general, Don Juan Francisco
Mir Armijo, Señorita Jefa de la Unidad Técnico Pedagógica, María Eliana
Gutiérrez Valdevenito, queridos profesores y profesoras, asistentes de la educación,
padres y apoderados, invitados especiales, compañeros y compañeras, público en
general, tengan ustedes muy buenas tardes.
Para ir en este viaje en busca de nuevas fronteras, hay
que volver algunos años atrás, para ver lo que hemos sido durante estos años y
así rememorar todas las situaciones que nos ocurrieron, para llevarlas en nuestro
corazón en el éxodo de la comunidad escolar. En lo personal, me encontré con
algunos nuevos camaradas y compañeros, pero en su mayoría, son amigos con los
que he compartido más de la mitad de mis años vividos. Es extraño decir que
estamos cerrando un proceso, en el cual ha habido muchos momentos hermosos,
felices, e incluso, graciosos, no obstante también existen otros difíciles,
delicados o arduos, sin embargo, siempre hemos estado dando la cara y
trabajando duro para salir adelante.
Hay que reconocer también que aquí, es donde muchos de
nosotros fuimos creciendo como seres humanos, pues hemos madurado mucho y creo
que nuestros profesores aquí presentes, pueden dar cuenta de que eso es real.
Algunos de los que hoy egresamos, hemos ido superando
la timidez, el miedo a alguna que otra disertación o prueba, pero creo que ninguno
de los que estamos aquí, pensábamos que seis años de nuestra vida se pasarían
tan rápido, pues recuerdo claramente que ya en primero medio decíamos “¿Cuándo llegará el día en que nos
licenciemos?” pues este es el día y creo que debemos inmortalizar en
nuestras conciencias esas frases que de alguna u otra manera nos hacían reír a
carcajadas en los recreos, también el cariño que nos otorgaban día a día
nuestros profesores e inspectores, que a veces nos llamaban la atención, o las
tías de la cocina, que saciaban el hambre con las exquisitas meriendas y
almuerzos que preparaban, y que no siempre supimos valorar.
Un nuevo camino hoy empieza en el que no podemos estar
todos juntos. Quizás, en mucho tiempo,
no nos volveremos a ver, con algunos puede que nos veamos de vista en
las ciudades a la que nos iremos, porque elegimos la misma universidad.
Nos esperan un montón de pruebas por delante, pero
creo que haber compartido un par de años con ustedes ha sido una bendición, no
se desesperen si se encuentran con problemas el año que viene, hagan hasta lo
imposible por lograr titularse de la carrera que tanto anhelan, pero si se
percatan que realmente no es su vocación, convérsenlo de inmediato con sus
familias, pues a veces es más fácil asumir que nos equivocamos que pasar toda
una vida culpando al resto de que el trabajo nos estresa.
Las imágenes de las salas
de clases en que hemos estado, los profesores que nos han educado, las estadías
en la biblioteca los días de lluvia, lo frio que era el gimnasio,
conversaciones interminables sobre cualquier tema en los recreos, el toque de
timbre que marcaba la vuelta a clases, todo esto lo recordaremos con mucho
cariño, lo llevaremos en nuestros corazones.
Tal vez ya estemos con
ansias de vivir el mundo universitario, aunque en este minuto parece que todos
nos quisiéramos dar un apretado abrazo para no separarnos más.
Compañeros, el puente que hemos construido para que
podamos cruzar a otro rumbo está listo y estamos a un paso de llegar al otro
lado, espero que el esfuerzo y el coraje que hemos puesto en la construcción de
este puente, que por cierto es individual, sirva para que las futuras
generaciones que lleguen a esta etapa puedan decir “tengo un puente firme para avanzar”. Es importante mencionar que
la construcción de este puente se hubiese estancado hace mucho si no contáramos
con el apoyo incondicional de nuestras amadas familias, entonces creo que cada
uno de nuestros familiares se merece que le brindemos un caluroso abrazo cuando
haya finalizado la ceremonia, pues ellos han contribuido a construir la persona
que hoy somos.
¿Quién en este minuto no
tiene nostalgia, nervios o miedo?, todos deberíamos tenerlo, pues en la vida,
somos una sociedad de costumbre y cambiar de un día para otro el ambiente y las
personas que nos rodean, es difícil, pero el empuje que tenemos cada uno de los
que estamos aquí, creo que será un buen pilar para que nos paremos de una posible
caída. Es tanta la hermandad que nos tenemos, que para el desarrollo de las
actividades aniversario el pasado mes de mayo, ninguno de nosotros terminó en
rivalidad con los otros cursos y llegamos todos juntos a sacarnos fotografías a
la plaza.
He aquí unas palabras muy
sabias de la Madre teresa de Calcuta que les quiero dedicar, “Detrás de cada línea de llegada, hay una de
partida. Detrás de cada logro, hay otro desafío. Mientras estés vivo, siéntete
vivo. Si extrañas lo que hacías vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas…
Sigue, aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que
hay en ti…”
Compañeros de toda la vida,
les quiero desear lo mejor, tal vez no somos todos amigos unos de otros, pero
si existe una enemistad déjeme decirles esta frase “Nunca es tarde para decir te quiero o te perdono”.
Se que las redes sociales
nos mantendrán conectados, pero si algunos de ustedes siente que no tiene
ayuda, yo quiero ser la fortaleza en esa debilidad, quiero ser ese apoyo y
también con ustedes poder contar.
Muchas
Gracias
Este es el discurso que yo hice para mis amigos y compañeros, no fue seleccionado para el día de la licenciatura, pero digamos que igual lo quiero publicar, pues expresa un sin fin de emociones que han surgido estos ultimos 4 años de enseñanza media.
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