lunes, 5 de diciembre de 2011

Mi discurso de Cuarto medio


Señor director del establecimiento, Don Flavio Sagredo González, Autoridades presentes, Señor inspector general, Don Juan Francisco Mir Armijo, Señorita Jefa de la Unidad Técnico Pedagógica, María Eliana Gutiérrez Valdevenito, queridos profesores y profesoras, asistentes de la educación, padres y apoderados, invitados especiales, compañeros y compañeras, público en general, tengan ustedes muy buenas tardes.
   
Para ir en este viaje en busca de nuevas fronteras, hay que volver algunos años atrás, para ver lo que hemos sido durante estos años y así rememorar todas las situaciones que nos ocurrieron, para llevarlas en nuestro corazón en el éxodo de la comunidad escolar. En lo personal, me encontré con algunos nuevos camaradas y compañeros, pero en su mayoría, son amigos con los que he compartido más de la mitad de mis años vividos. Es extraño decir que estamos cerrando un proceso, en el cual ha habido muchos momentos hermosos, felices, e incluso, graciosos, no obstante también existen otros difíciles, delicados o arduos, sin embargo, siempre hemos estado dando la cara y trabajando duro para salir adelante.

Hay que reconocer también que aquí, es donde muchos de nosotros fuimos creciendo como seres humanos, pues hemos madurado mucho y creo que nuestros profesores aquí presentes, pueden dar cuenta de que eso es real.

Algunos de los que hoy egresamos, hemos ido superando la timidez, el miedo a alguna que otra disertación o prueba, pero creo que ninguno de los que estamos aquí, pensábamos que seis años de nuestra vida se pasarían tan rápido, pues recuerdo claramente que ya en primero medio decíamos “¿Cuándo llegará el día en que nos licenciemos?” pues este es el día y creo que debemos inmortalizar en nuestras conciencias esas frases que de alguna u otra manera nos hacían reír a carcajadas en los recreos, también el cariño que nos otorgaban día a día nuestros profesores e inspectores, que a veces nos llamaban la atención, o las tías de la cocina, que saciaban el hambre con las exquisitas meriendas y almuerzos que preparaban, y que no siempre supimos valorar.

Un nuevo camino hoy empieza en el que no podemos estar todos juntos. Quizás, en mucho tiempo,  no nos volveremos a ver, con algunos puede que nos veamos de vista en las ciudades a la que nos iremos, porque elegimos la misma universidad.

Nos esperan un montón de pruebas por delante, pero creo que haber compartido un par de años con ustedes ha sido una bendición, no se desesperen si se encuentran con problemas el año que viene, hagan hasta lo imposible por lograr titularse de la carrera que tanto anhelan, pero si se percatan que realmente no es su vocación, convérsenlo de inmediato con sus familias, pues a veces es más fácil asumir que nos equivocamos que pasar toda una vida culpando al resto de que el trabajo nos estresa.

         Las imágenes de las salas de clases en que hemos estado, los profesores que nos han educado, las estadías en la biblioteca los días de lluvia, lo frio que era el gimnasio, conversaciones interminables sobre cualquier tema en los recreos, el toque de timbre que marcaba la vuelta a clases, todo esto lo recordaremos con mucho cariño, lo llevaremos en nuestros corazones.

         Tal vez ya estemos con ansias de vivir el mundo universitario, aunque en este minuto parece que todos nos quisiéramos dar un apretado abrazo para no separarnos más.

Compañeros, el puente que hemos construido para que podamos cruzar a otro rumbo está listo y estamos a un paso de llegar al otro lado, espero que el esfuerzo y el coraje que hemos puesto en la construcción de este puente, que por cierto es individual, sirva para que las futuras generaciones que lleguen a esta etapa puedan decir “tengo un puente firme para avanzar”. Es importante mencionar que la construcción de este puente se hubiese estancado hace mucho si no contáramos con el apoyo incondicional de nuestras amadas familias, entonces creo que cada uno de nuestros familiares se merece que le brindemos un caluroso abrazo cuando haya finalizado la ceremonia, pues ellos han contribuido a construir la persona que hoy somos.

         ¿Quién en este minuto no tiene nostalgia, nervios o miedo?, todos deberíamos tenerlo, pues en la vida, somos una sociedad de costumbre y cambiar de un día para otro el ambiente y las personas que nos rodean, es difícil, pero el empuje que tenemos cada uno de los que estamos aquí, creo que será un buen pilar para que nos paremos de una posible caída. Es tanta la hermandad que nos tenemos, que para el desarrollo de las actividades aniversario el pasado mes de mayo, ninguno de nosotros terminó en rivalidad con los otros cursos y llegamos todos juntos a sacarnos fotografías a la plaza.

         He aquí unas palabras muy sabias de la Madre teresa de Calcuta que les quiero dedicar, “Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida. Detrás de cada logro, hay otro desafío. Mientras estés vivo, siéntete vivo. Si extrañas lo que hacías vuelve a hacerlo. No vivas de fotos amarillas… Sigue, aunque todos esperen que abandones. No dejes que se oxide el hierro que hay en ti…”

         Compañeros de toda la vida, les quiero desear lo mejor, tal vez no somos todos amigos unos de otros, pero si existe una enemistad déjeme decirles esta frase “Nunca es tarde para decir te quiero o te perdono”.

         Se que las redes sociales nos mantendrán conectados, pero si algunos de ustedes siente que no tiene ayuda, yo quiero ser la fortaleza en esa debilidad, quiero ser ese apoyo y también con ustedes poder contar.

                                     
                                                        Muchas Gracias

Este es el discurso que yo hice para mis amigos y compañeros, no fue seleccionado para el día de la licenciatura, pero digamos que igual lo quiero publicar, pues expresa un sin fin de emociones que han surgido estos ultimos 4 años de enseñanza media.

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